Escribo hoy porque necesito hacerlo. No porque tenga algo que decir. Escribo porque me hace sentir acompañada. Las conversaciones conmigo misma ya no son suficiente.
Acaba de terminar la peor semana que he tenido este año, espero que nada quiera superarla. demasiada gente, demasiadas emociones, disgustos, llanto, enfermedades psicosomáticas y torpeza.
Estoy teniendo problemas para controlarme, un enojo desmedido me acompaña todos los días, llegué a la conclusión de que había que pedir ayuda y lo hice.
Terminé con mi relación también, pues llegué a ese punto en el que ya no sé que hacer con ella, como hacer que vaya bien y deje de sentirme así. Estoy segura de que ni siquiera puede entender cómo es que me siento por más veces que lo he repetido. Ya hice de todo: me enfrié, medí mi cariño, medí la cantidad de veces que la buscaba, crecí el espacio, me dediqué a mi, a ver a otras personas, no salir, salir más... Ya no importa. No logré nada. No conseguí nada. No me siento mejor.
Lo único bueno es que he llegado a la independencia económica por fin, no dependo ni de mis padres, ni de ella. Es lo único que levanta mi ánimo... Casi soy libre, sólo debo ahorrar más, antes de volver a empezar.
martes, 7 de junio de 2016
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