Hoy fui consciente de como me alejé de una persona sin querer hacerlo. Me di cuenta de algo que hago que yo veo como autoprotección, pero que al final de cuentas es eso: alejo a las personas. Creo que ya me lo habían mencionado y de alguna forma también lo sabía, pero no sé cómo no hacerlo.
A la mínima sensación de rechazo o de desinterés se activan mis barreras. Quién sabe de cuanto me habré perdido por eso.
¿Cómo podré dejar de sentirme sola algún día si hago todo por continuar así? A veces creo que hasta le encuentro cierta comodidad a estar así. La realidad es que casi no me gusta convivir con grupos y salir mucho me agota con rapidez. Pero a la gente con la que logro hacer la mínima conexión la estimo mucho instantáneamente y disfruto mucho su compañía; compañía que no vuelvo a buscar por más que la desee.
Veo que mucha gente ha evolucionado en la forma en la que se relaciona con otras personas, yo voy de mal en peor y mis espinas son cada vez más grandes. Pero sigo sintiendo las cosas con la misma intensidad. Le tengo miedo a esa intensidad, es como si sintiera que cada que me acerco a alguien fuera lo mismo que acercar mi dedo a una flama y si me acerco de más, me quemo.
“Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan. Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión.”
— Alejandra Pizarnik
sábado, 13 de diciembre de 2014
Soy una convulsión.
martes, 4 de marzo de 2014
Ñoña y patética.
Que fácil decayó mi ánimo en menos de una semana.
Yo realmente atesoro mis momentos sola, ni siquiera me gusta ir a lugares donde haya mucha gente. Pero a cada rato me dan mis malditas rachas de sentirme sola y miserable. En el fondo sé que no lo soy, pero no puedo evitar sentirlo.
Tengo a mi mejor amiga a larga distancia, pero a veces me gustaría poder tener alguna amiga aquí. Alguien que esté disponible aunque sea para abrirme las puertas de su casa cuando mi novia no me soporte, o que quiera ver una película conmigo un sábado en la noche y me tome en serio hasta en las cosas más estúpidas. Que lo primero que haga al sucederle algo importante sea pensar en llamarme o verme.
Me leo y hasta yo pienso en lo patética que soy. El problema es que alguna vez tuve ese tipo de amistad, de no haber sido así ni siquiera lo desearía. Probablemente si K. viviera aquí o yo allá sería algo así.
sábado, 1 de marzo de 2014
Hoy abrí esto con toda la intención de crear una entrada llena de motivación o algo así. Pero, como casi siempre, me distraje con todo y cuando volví a esto, olvidé que quería escribir.
De lo poco que recuerdo, todo empezó en la mañana: fui a la escuela. Este probablemente sea (tiene que ser) mi último semestre.
Hoy, cuando salí de mi clase, lo primero que hice fue mandarle un mensaje a mi madre que decía "Ya me gusta ir a la escuela". Y pensaba como es que empecé a disfrutarla en el último semestre, claro... Pero está bien, de hecho me dio mucho gusto ser consciente de ello, disfrutarla por fin. Llevarme un buen recuerdo antes de salir.
Por otro lado siento que este semestre, además, me está recordando porque me gustaba esa carrera o qué tipo de cosas me han llamado la atención como para profundizar más en ellas. Y siento que ese chip que ayuda a que uno quiera crear o hacer cosas, por fin se está activando. Aunque sea para mi.
Así que he decidido ver este año y estos últimos pasos escolares como el reinicio de ese proceso que dejé a medias hace casi 4 años.