Se supone que uno no debe quejarse de su vida. No puedes quejarte de tú trabajo o de tú relación como si fueran cosas que están fuera de tus manos. Se supone que tenemos el poder de cambiarlas cuando queramos, se supone que no tiene por que ser tan difícil o que pasar por las consecuencias horribles será reconfortante al final, al haber logrado el cambio deseado.
Es muy fácil pensarlo, escribirlo... Decírselo a otros.
Creo que yo soy una de las personas que más jode a otros con ese tipo de pensamientos.
Ahora yo estoy en ese punto.
Mi vida en general no está tan mal, casi podría decir que estoy cómoda. Eso o me estoy evadiendo con todas mis fuerzas.
Tomé una decisión en noviembre y la he seguido. El resultado es que las cosas duelen menos. A veces no duelen en absoluto. A veces creo que duelen más de lo que me permito sentir. Ya no sé si es cansancio acumulado, tristeza, decepción..... Impotencia?
No sé que hacer. No sé qué debo cambiar. O tal vez sí... Pero no puedo lidiar con ello en este momento.
Hace unos días me platicaron una historia "escalofriante", si es que recuerdo bien, así es como su autor o el espectador de esa horrible situación, la llamó.
No haré el cuento largo; en resumen, una pareja con 15 años de estar juntos, después de mucho luchar por esa relación y de varia terapias, termina. Esas cosas pasan. Lo único peculiar de esta historia, es el hecho de que uno de ellos, probablemente tenía años sabiendo que ya no debía estar ahí, ya que, en mi opinión, no es fácil ignorar tu preferencia sexual por 15 años, entiendo la confusión los primeros 5, no sé si pueda comprender más allá. No debo juzgar, ya que no son mis zapatos. Pero desde donde estoy, puedo verlo como la historia de alguien que simplemente fue demasiado cobarde para aceptarse a sí mismo y de alguien que fue demasiado cobarde para aceptar el fracaso de su relación, fracaso que ya había conocido desde muchos años atrás.
Perdieron, tal vez, unos 10 años por no tomar una decisión que realmente cambiara sus vidas.
Hoy pienso... Hoy me doy cuenta... O me lo admito a mi misma... A veces uno no quiere cambiar su vida. Preferible ver su alrededor deforme, volverlo un hogar y tomarle cariño a las ruinas, con tal de no tener que cambiar de lugar.
miércoles, 25 de mayo de 2016
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