Ya no puedo darle forma a nada de lo que ocurre en mi cabeza. De repente me imagino que todas esas voces, que los medicamentos lograron silenciar o pasar a otro canal, están recuperando sus fuerzas para volver a tomar el control.
Antes tenía pensamientos bastante definidos dando vueltas en mi cabeza todo el día. Pensamientos autodestructivos, pensamientos de culpa, odio, reproches a mí misma. Casi ninguno pasaba desapercibido. Era muy agotador no tener ningún sólo día sin querer dejar de existir.
Después de un par de semanas de haber iniciado el tratamiento, un día desperté con la mente en blanco. Al principio tenía una sensación de vacío, como si sin toda esa basura dando vueltas en mi interior hubiera dejado de ser yo. Había aceptado toda esa basura como parte de mí y de mi personalidad. Con el tiempo comencé a aceptar que lo que esas voces me hacían creer no era yo. Después me empecé a sentir más ligera. Seguía sintiendo dolor porque estaba pasando por el proceso de un par de duelos, pero volví a creer que podría seguir adelante y que yo podría mejorar como persona y eventualmente sentirme mejor.
Me sentí bien por varios meses hasta que mi rutina y mi entorno comenzaron a cambiar.
Primero me mudé y todo lo que implicó la mudanza en mi cabeza, pareció ser el primer detonante. Sí, -en mi cabeza- porque una parte de mí sabía que realmente no era para tanto, generalmente nada lo es, pero nunca he sido buena lidiando con ningún tipo de cambio. Sé que en teoría son buenos, pero no me gustan, me cuesta tanto trabajo adaptarme a una situación que si esta misma vuelve a cambiar siento como si perdiera el control de todo, todo fuera demasiado frágil y yo estuviera a punto de resbalar. Aquí la ansiedad pasa a tomar el control.
Segundo detonante: Intentar adaptarme al nuevo entorno y lo desconocido. Fallar una y otra vez. Intentar aceptar lo nuevo como parte de mi nueva rutina y realidad.
Tercer detonante: Sensación de invasión e invalidación total de mi persona y mis sentimientos en el trabajo. Situación que terminó desenterrando una serie de viejos rencores, traumas e inseguridades.
Sólo se necesitó eso, sólo todo lo que sucedió en un mismo mes, para terminar de desestabilizarme de nuevo y terminar perdiendo el control frente a las personas menos adecuadas. Ja. Como si existieran personas adecuadas para eso.
Ahora me siento un fracaso porque permití que un solo mes difícil me hiciera perder el avance de meses. Siento muchas cosas, pero no puedo nombrarlas. Intento sacarlas, pero no parecen tener forma, sólo nada se siente bien, o estable, o seguro. Tengo tantas ganas de arrancar pedazos de mi cuerpo.
Lo peor de todo es que sigo alejando a las personas que más quisiera tener cerca, pero cada vez es más difícil sentirme segura al lado de alguien. Siempre parece más sencillo estar sola, en mi imaginación. Pero cuando realmente me siento ahí, existir deja de tener sentido otra vez.
miércoles, 1 de mayo de 2019
Soy una convulsión II.
lunes, 8 de abril de 2019
viernes, 8 de febrero de 2019
It's so cold in Alaska.
Ya es hora de volver a lo que yo quiero que sea la normalidad. Tal vez eso no es vida, pero de momento no me importa. Así tendrá que ser.
Ya no quiero dejar entrar a nadie en mi vida. Estoy harta de las relaciones interpersonales, harta de las amistades que caducan cada 3 años, de que sea todo tan inestable porque la gente es tan asquerosamente complicada.
lunes, 17 de septiembre de 2018
Se me ha juntado todo este fin de semana.
Quisiera entender cómo le hacen los otros para no terminar aislados. ¿Cómo logran mantener contacto entre ellos? ¿Qué los vuelve especiales en la vida de otra persona?
Toda mi vida, de las pocas cosas que he querido con todas mis fuerzas ha sido crear conexiones. Conexiones reales, en las que exista cierto grado de intimidad, confianza y complicidad. De las pocas cosas que he querido con todas mis fuerzas y es una cosa más de mi lista de fracasos.
Cuando estaba en la adolescencia, mis amigas de aquel entonces solían repetir una y otra vez que yo era muy extraña o la rara del grupo. En aquel entonces eso sí era considerado un insulto, en el presente ya no tanto, supongo que depende del tipo de rareza, ya hasta eso puede dividirse en esas categorías de lo socialmente aceptable y lo que no. La realidad era que me dolían esos comentarios. Me dolían porque yo solía sentirme fuera de lugar todo el tiempo y en aquel entonces realmente me importaba encajar. Después crecimos un poco y nuestras diferencias se hicieron más evidentes. Entre ellas surgió la novedad (también para mi) de que me sentía atraída por mujeres, más que por hombres. Una de mis amigas en aquel entonces afirmó e intentó convencer a las demás de que yo sólo estaba intentando llamar la atención, que a mi sólo me gustaba ser rara y ya no sabía qué más inventar.
Nunca me he sentido "rara". Tampoco he intentado serlo. Pero ya empiezo a cuestionarme muy seriamente si realmente hay algo que me hace diferente a los demás. ¿Por qué para mi es más difícil relacionarme con otros? ¿Por qué para otros no es tan cómodo estar conmigo? ¿Por qué a donde sea que vaya tengo que ser tan incómoda y hacer todo tan incómodo?
domingo, 22 de julio de 2018
Otra vez me siento así. Así vacía, sin esperanzas. Con ese maldito hueco acabando lentamente conmigo desde mi interior.
Tal vez nunca voy a encontrar mi lugar.
miércoles, 16 de mayo de 2018
Varios estudios y al final sólo me dicen que debo empezar a hacer cosas que me hagan feliz.
Qué consejo tan estúpido. Imagino que todos los humanos intentamos hacer las cosas que nos hacen "felices".
A veces simplemente no tenemos tiempo para hacer lo que nos hace felices. "¿Por qué no cambias de trabajo por uno que te de más tiempo para ser feliz?" Bueno, a veces cambiar de trabajo, implica tener menos dinero y entonces tampoco podemos hacer lo que nos hace feliz porque no podemos pagarlo. A veces lo que nos hace feliz es estar con otra persona, pero ¿qué pasa si esa persona no quiere estar contigo? Tal vez podría ser feliz cantando, pero no tuve el don de una buena voz.
Creo que para ser feliz hay que tener suerte.
Otra posibilidad sería creerse algo así como esa basura de "No necesito ninguna de esas cosas para ser feliz, me tengo a mi mismo y es suficiente". Honestamente no logro ver claramente la línea que separa al conformismo de vivir creyendo algo así.