La mayor parte del tiempo soy este tipo de persona amargada que parece no creer en el amor y de tener al mismo tiempo (incoherentemente) un pánico horrible a llegar a enamorarse intensamente; ambas cosas por miedo a perderme a mi misma, perder mi tiempo, mi espacio, perder el control... en resumen, perder. Al releerme me siento hasta cobarde. Pero bueno. Hoy. Hoy en particular tengo unas ganas horribles de enamorarme así estúpidamente. De película. De una forma que me imagino sumamente ridícula, impulsiva, destructiva, mágica e irracional. Quiero desear mandar al mundo al demonio e ignorar las consecuencias de lo que sea con tal de ver a - esa - persona. Quiero aventuras. Quiero olvidarme de que se supone que ya soy un adulto.
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1 comentario(s):
Quién diría que iba a saber exactamente de que estaba hablando un mes después... Sin buscarlo.
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