Es uno de esos días en los que quisiera atreverme a tomar una maleta pequeña, llenarla de cosas que me sirvan para sobrevivir y mandar todo al demonio. No más entregas finales, no más carrera de una vez; no más de pensar en ustedes y en qué estarán haciendo; no más de tí, de encontrarte por ahí o a ti. No más de esta casa, no más de aquella casa. Adios a la escuela que tanto he querido y odiado. Adios a esta ciudad y a todas las aspiraciones que tuve en ella. Aquí se quedarían las dudas, los recuerdos... Y esta persona que tanto odio en la que me he convertido.
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